Desde el 9000 a.C. hemos estado intercambiando cosas de valor por objetos que necesitamos o queremos.
Este sistema de trueque ha evolucionado con el tiempo; desde los chinos con sus baratijas de bronce y los indios con sus conchas de cauri hasta los florines de oro italianos y el papel moneda sueco.
A lo largo de los últimos miles de años, nos hemos ido alejando cada vez más de pasarnos cosas físicas de valor a pasarnos pagarés y, bueno, a no "pasarnos" nada en absoluto, sino a confiar en que los proveedores de servicios financieros hagan un cargo en nuestra cuenta y un abono en otra o viceversa.
Aún está por ver si serán las criptomonedas o las tarjetas de crédito las que asesten el golpe definitivo al dinero físico, pero lo que es seguro es que dentro de 100 años la forma en que paguemos las cosas será muy distinta a la actual.
Pero, ¿cómo se desecha el dinero físico? ¿Y por qué? Echa un vistazo a nuestra infografía para averiguarlo: